el banco de los desheredados
Escrito 18/sep/2010 Por admin en General extraido de: ORIGINAL | Comentarios desactivados |
Iniciativa. Hasta ahora, los bancos de los más pobres tenían asiento, respaldo y estaban en un parque. Eso ha cambiado. Cualquier persona con 10 euros y sin más aval que su palabra podrá montar su propia entidad financiera, junto con otras personas conocidas, para pedir pequeños préstamos con los que afrontar sus necesidades básicas. En eso consisten las Comunidades Autofinanciadas, unas entidades alternativas que llegan a Valencia, Xàtiva y Sagunt.
PACO CERDÀ VALENCIA Si para las familias de clase media es casi imposible lograr crédito en los bancos, para los más necesitados es un sueño, una quimera. El grifo está cerrado para los excluidos. Uno puede conformarse con quedarse sin préstamos o, por pobre que sea, dar un paso al frente y montar su propio banco. Así lo han hecho en España más de 800 personas tras poner en marcha el modelo de Comunidad Autofinanciada (CAF) desarrollado en 2004 por el emprendedor catalán Jean Claude Rodríguez y que ayer empezó a implantarse en la Comunitat Valenciana con tres núcleos iniciales: Valencia, Xàtiva y Sagunt.
El funcionamiento de una CAF es fácil de entender. Un grupo de entre 20 y 30 personas aporta una determinada cantidad de dinero a un fondo común. De esta bolsa común se conceden pequeños préstamos. Desde 50 euros hasta 1.500 euros. Eso sí: el crédito máximo obtenido no puede ser cuatro veces mayor del capital aportado. Es decir, para lograr un préstamo de 400 euros, habrá que meter 100 euros en el banco.
Además, es el propio grupo el que fija las condiciones del préstamo. Por lo general, el tipo de interés a pagar es del 1% mensual (un jugoso 12% anual) y el préstamo se ha de devolver antes de cuatro meses. Las ganancias obtenidas por los intereses -y escamoteadas al sistema capitalista- se reparten proporcionalmente a final de año entre los accionistas de la CAF. Son los dividendos para estos banqueros salidos de la cola de Cáritas o de los locutorios más humildes.
¿Préstamos sin avales y con posibilidad de no retorno ¿Dónde está el secreto “En la confianza”, responde Jean Claude Rodríguez. “Al contrario de lo que pueda parecer, la confianza funciona. El año pasado, en las CAF de Cataluña -hay unas 30- se concedieron 500 préstamos y sólo fallaron dos por devolver. Porque la presión de la comunidad, que se conocía antes de empezar la iniciativa, es muy grande y te empuja a devolver el dinero”, añade su creador.
Mecanismo de integración social
El 70% de los participantes en estas iniciativas son inmigrantes. Y ahí se esconde otro de los secretos de las CAF. “Estos bancos son una herramienta de integración social”, explica Rodríguez. Una iniciativa que teje redes de apoyo entre los más cercanos a la exclusión social. A diferencia de los microcréditos de otras entidades alternativas, en las CAF no hay que justificar en qué se va a invertir el dinero. Puede invertirse en un proyecto emprendedor, o, como es más común, en satisfacer necesidades básicas como reparar la lavadora, pagar una multa, comprar libros de texto, pagar la entrada de un alquiler, enviar más dinero a la familia o permitirse un pequeño capricho por Navidad.
Jean Claude Rodríguez asegura que la llegada de las CAF a la Comunitat Valenciana “revolucionará el desarrollo de los barrios pobres”. Tras el fracaso de los banqueros ricos que ha evidenciado la crisis, ha llegado la hora de los banqueros pobres.
